Campeonatos de Europa y España de Montaña, 4ª prueba FITO

 

Sin apenas tiempo para recuperarnos del duro fin de semana de Falperra, llegaba el Fito, la segunda cita de esta ‘semana grande de la montaña ibérica’ que nos ha tenido durante diez días a ‘mil por hora’. Bueno, en realidad aun nos tiene, porque mientras escribo estas líneas en el PC de mi oficina en Gijón (a la vez que el portátil ‘echa humo’ procesando vídeos), en Oviedo, Miguel graba locuciones sin parar y, en La Felguera, Fernando está ‘sumergido’ en todo el material recopilado durante el fin de semana para montar el reportaje sobre la prueba que se emitirá en unos días a través de Teledeporte, GarageTV y Canal10.

Un reportaje en el que tenemos puesta especial ilusión, después de la magnífica acogida que tuvo el realizado sobre la Subida de Ubrique, y que será posible gracias a la ayuda de viejos amigos de las carreras. Como el ya mencionado Miguel, quien, pese al ‘embarque’ que acabó siendo Falperra, volvió a acompañarme durante el todo fin de semana del Fito. Como Berto Mateos, que nunca nos falla cuando de echar una mano se trata. Y también gracias a uno nuevo, David Rubio, que se unió al equipo con tanto entusiasmo como profesionalidad, colaborando de forma decisiva para aumentar nuestra cobertura de cámaras en el tramo. Una cobertura extra más necesaria que nunca, dado el retorno de la asistencia a su lejana ubicación del otro lado del río Sella. El antiguo emplazamiento es, tal vez, más cómodo y amplia para los participantes, pero a nosotros nos complicaba notablemente el trabajo a nivel logístico, ya que obligaba a renunciar a parte de las mangas de carrera para poder seguir, al menos entre alguna de ellas, la siempre importante labor de los equipos y sus mecánicos.

Sea como fuere, después de tres días de ir y venir, subir y bajar, volvíamos a casa el domingo, bien entrada la tarde, con eso que se suele denominar ‘la satisfacción del deber cumplido’ como añadido a la que siempre nos depara ver en directo a los mejores pilotos y máquinas de la montaña europea, nacional y regional en un marco tan fantástico como es el de la sierra del Sueve. Así que, una vez despachada la tarea relativa a preparar el guión del reportaje televisivo, llega el momento de encarar uno de los textos que más me gusta escribir cada año. Y lo voy a hacer como ya viene siendo costumbre desde hace varias temporadas, separando el relato en una serie de capítulos para poder analizar por separado los diferentes campeonatos y sus categorías. Método que, me parece, produce un resultado más legible que el más ‘académico’ de contar la carrera de un modo más o menos cronológico… lo que acababa por ser todo un lío cuando se juntan tantas carreras en una como ocurre cada año en el Fito. Eso si, en ese sentido algo hemos ganado con respecto a temporadas anteriores, cuando los sistemas para elaborar las clasificaciones finales eran diferentes en los tres campeonatos en liza, el europeo, el español y el asturiano. Ahora todos ellos tienen en cuenta para la clasificación final la suma de los dos mejores tiempos de cada piloto en las tres subidas oficiales… ¡así es mucho más fácil!

LOS DE FALPERRA Y ALGUNO MÁS

Habitualmente, los equipos del europeo que se desplazan a la península para la doble cita Falperra-Fito lo hacen para aprovechar al máximo el largo viaje desde sus bases en centroeuropa y competir en las dos subidas ibéricas. Sin embargo, este año teníamos la agradable sorpresa, el viernes cuando llegábamos a media tarde a Arriondas, para asistir a las verificaciones, de que eran varios los que no se habían presentado en la prueba portuguesa, pese a estar inscritos, y si estaban, en cambio, en la española.

Concretamente, se trataba del llamativo Lamborghini de Martin Jerman, del ya conocido de otros años, pero no por ello menos espectacular, Audi TT DTM de Vladimir Vitver, y de un par de Mitsubishis, el ‘silueta’ de Jiri Los, con su carrocería aligerada, ensanchada y dotada de un generoso alerón, y el más convencional grupo N de Tomas Vavrinec. Los cuatro checos se añadían a los diecisiete que venían desde Braga para elevar por encima de la veintena el número de extranjeros presentes este año en la prueba española del Campeonato de Europa. Entre ellos estaban, por supuesto, los dos grandes favoritos a la victoria final, el ocho veces campeón continental Simone Faggioli, y su gran rival para esta campaña, el también italiano Christian Merli. Ambos llegaban al Fito, además, con ganas extra de competir para dejar atrás, cuanto antes, el mal trago que había supuesto el complicado fin de semana de Falperra. Al respecto, Faggioli nos comentaba el viernes, mientras su Norma pasaba las verificaciones, que sentía lo ocurrido en la subida portuguesa pero que, aunque las condiciones del trazado el domingo no eran imposibles, la organización había cometido demasiados errores durante todo el fin de semana, y ello ero lo que había pesado más a la hora de tomar la decisión de no participar en las dos mangas del último día.

Pero no sólo de ‘europeos’ se trataba en el Fito. También había novedades en los habituales del Campeonato de España respecto a los que se habían desplazado a la rampa portuguesa. En Arriondas volvían a incorporarse algunos ausentes en Braga pero que ya habían participado en citas anteriores de este año, como Maldonado, con su Porsche, o los baleares Perelló, con el Fiesta ‘proto’, y Bufí, reparado ya su Mitsubishi después de la aparatosa ‘voltereta’ de Estepona. También estaban de vuelta otro par de Mitsubishis, el Grupo R del catalán Sergi Pañella, y el grupo N de todo un clásico del Fito como es el andaluz Rosales, así como el Abarth Punto S2000 del almeriense Clemente, o los aspirantes este año al título de históricos, el catalán Óscar Oviedo, con su R5 GT Turbo, y el levantino Antonio Noguera, con su evocador Lotus Elan. A ellos se unían dos debutantes, uno por lo que respecta a esta campaña, el veterano Clemente Rueda, que se presentaba con una barqueta Norma, y la gran novedad a efectos del nacional, el vigente subcampeón de rallyes de asfalto, Iván Ares, que se estrenaba en el certamen de montaña con su Porsche.

Y, naturalmente, no faltaba una nutrida presencia astur, ya que la del Fito era la segunda prueba del campeonato regional, iniciado un par de semanas antes en la nueva subida de la Cobertoria. El contingente regional lo encabezaban el actual campeón de la categoría 1, Rafael Guardiola, al volante de su Reynard, y el subcampeón de la 2, Aldo de Alberto, que se reencontraba con sus rivales de las dos últimas temporadas en el nacional con su SEAT Córdoba WRC. Ambos binomios eran la punta de lanza de más de medio centenar de pilotos y vehículos, cuya presencia contribuía decisivamente a que se superasen, al igual que había ocurrido en Ubrique, los 110 participantes

FAGGIOLI SIGUE SIENDO EL REY DE LA MONTAÑA

El esperado duelo Faggioli-Merli que finalmente no tuvimos en Falperra era, sin duda, el máximo aliciente de esta edición número 45 del Fito. ¿Sumaría el de Norma su sexto triunfo en la subida asturiana o se estrenaría en su palmarés el de Osella, repitiendo en Asturias el ‘imposible’ logrado en Rechberg, batir al ocho veces campeón de Europa?

Ver subir a ambos en las dos mangas de entrenos del sábado, que seguíamos a pie de cuneta desde la parte alta del trazado, la primera en la curva de meta, la segunda en la rápida izquierda tras el famoso ‘bote’ que tan espectaculares imágenes produce cada año, no nos servía para disipar ninguna duda. En la primera, con el piso mojado después de que cayesen unas gotas de lluvia que, por fortuna, serían las únicas en toda la jornada, Faggioli llegaba realmente fuerte al ‘zigzag’ antes de la última derecha para, a continuación, levantar el pie ostensiblemente antes de cruzar la línea de meta, en esa habitual táctica de los montañeros veteranos para engañar al crono y no desvelar a sus rivales hasta donde pueden llegar. Como Merli, que le precedía en el orden de salida, tampoco había apurado a fondo, el mejor crono lo establecía Benes con su Osella negra, pero los tiempos eran muy altos y nada significativos.

En la segunda, la Osella de Christian fallaba justo tras superar nuestro viraje y llegaba a meta, a ritmo lento, a causa de un problema con la bomba de gasolina. La Norma de Simone, en cambio, si que transitaba ante nosotros con esa mezcla de velocidad y precisión tan característica de su sensacional piloto. Apenas un toque de volante para no pillar de lleno el bache seguido de una trazada perfecta, aprovechando al máximo el asfalto hasta el límite de la raya blanca en el centro de la curva para encarar la siguiente apurando de nuevo hasta el exterior antes de ceñirse al vértice. El 2:32.449 que Faggioli marcaba en meta ya era un aviso de lo que estaba por venir, no en vano se trataba de un crono, logrado en entrenos, que ya estaba por debajo del mítico record de Tschager en el 2002, cuando el trazado no tenía chicane, y que su compatriota ha ido ‘retocando’ cada año pese al obstáculo que supone el estrechamiento a base de neumáticos situado en la mítica ‘rectona’.

Y, efectivamente, en la subida oficial que cerraba la jornada del sábado, disputada ya con piso lo más seco que puede estar en el Fito, humedades en las zonas más sombrías aparte, Faggioli le daba otro ‘mordisco’ al record absoluto del recorrido. El piloto de la Norma rebajaba en casi ocho décimas su mejor registro de hace dos años y establecía un nuevo ‘tope’ con un fabuloso 2:27.540. Un crono estratosférico (que su autor nos definía, modestamente, como ‘un bel tempo’), que le situaba en cabeza con más de tres segundos de ventaja sobre Merli y dejaba poco menos que sentenciado el tan esperado duelo entre ambos. Duelo que el de Osella ya daba poco menos que por perdido cuando le preguntábamos al final del día y nos respondía que no había excusas, que Simone había subido muy deprisa y que bajar tres segundos iba a ser muy difícil al día siguiente.

El domingo, la lluvia que caía a primera hora de la mañana dejaba el trazado aun con bastantes zonas de adherencia delicada para la segunda oficial, que se desarrollaba cuando las nubes ya se batían en retirada y el sol empezaba a atisbarse sobre Arriondas. Los cronos del segundo asalto no iban a servir para nada porque estaba claro que la manga final se iba a disputar ya totalmente sobre seco. Aun así, Faggioli limaba el guardarail en el primer vértice del cruce de Collia y segaba alguna que otra brizna de hierba en el segundo, síntoma claro de que subía igualmente a por todas. El resultado eran el mismo del sábado, volvía distanciar con claridad a Merli, casi cuatro segundos esta vez, y cuando ambos descendían de nuevo camino de la asistencia, el rostro del de Osella mientras, aun dentro del habitáculo de su barqueta, consultaba los cronos en su teléfono móvil hablaba claro, no es que fuese a ser difícil alcanzar a su rival… ¡es que iba a ser imposible! La última manga confirmaba plenamente esas sensaciones, aun sin volver a batir su record del día anterior Faggioli era otra vez el más rápido con un 2:28.665 al que Merli no lograba acercarse, quedando de nuevo unas décimas por encima de la barrera de los dos minutos y medio. Un muro infranqueable para todos menos para el que se proclamaba ya ganador del Fito por sexta vez, el indiscutible rey de la montaña, Simone Faggioli, que en Asturias daba un paso más camino del que sería, de lograrlo, su noveno título continental, el que le igualaría en el palmarés del europeo con la leyenda de las leyendas de la montaña europea, Mauro Nesti.

¿HABREMOS CONOCIDO EN EL FITO A SU HEREDERO?

Y si Faggioli sigue siendo el indiscutible rey, tal vez su sucesor dentro de unos años sea un chaval de aspecto tímido, modales educados, nombre inusual y apellido de personaje de ventriluoco al que va a haber que seguir muy de cerca en el futuro. Me refiero al joven Paride Macario, que ya nos había causado buena impresión durante lo poco que lo pudimos ver en acción la semana anterior en Falperra y que en el Fito dejó bien claro que tiene talento como para ser uno de los grandes de la montaña europea de los próximos años.

Llegar a una subida tan complicada como la asturiana y completar un fin de semana como el suyo, rodando a muy buen ritmo y sin cometer errores, está al alcance de muy pocos. Especialmente teniendo en cuenta que su experiencia es, además, escasa, con apenas unas cuantas subidas del nacional italiano a sus espaldas antes de embarcarse este año en la aventura europea al volante de una Osella FA30 del Faggioli team.

Macario fue el ‘mejor del resto’ ya en la oficial del sábado, cuando distanció con claridad a los mucho más expertos Bormolini y Benes. Y aunque los dos veteranos le batieron en la manga final del domingo, no lograron hacerlo por suficiente margen como para arrebatarle la tercera posición de la general, teniendo que conformarse el checo con vencer al italiano en un apretado duelo resuelto a favor del piloto de la Osella por menos de cuatro décimas respecto al del Reynard, un margen ínfimo en el cómputo total de sus dos mejores cronos del fin de semana.

VILLA VUELVE A GANAR EN CASA

Competir en casa siempre produce esa motivación extra que, sumada, en el caso del automovilismo de carretera, al mejor conocimiento del terreno, supone un factor muy a tener en cuenta. Si a ello le añadimos el indiscutible talento del piloto más local de todos los del nacional presentes en Arriondas, Javi Villa, nacido hace 29 años en Loroñe, pueblo situado en la histórica cara norte del Fito, apostar en contra de un nuevo triunfo del asturiano en la prueba de casa era arriesgado. En la categoría 2 no había duda, salvo error o problema mecánico, Javi iba a ganar por cuarta vez consecutiva este año. Otra cosa era hablar de la general scratch, lo que realmente le motiva en cada competición de esta temporada, porque nada gusta más a cualquier piloto que vencer contra mecánicas de superior potencia a la suya.

Un reto que se le ha puesto especialmente complicado al de BRC desde la llegada al campeonato del nuevo Silver EF10 que pilota Ángela Vilariño. El nuevo prototipo navarro, construido según la normativa de las barquetas del grupo E2-SC, cuenta con una interesante mecánica turbo de 1000cc que, cómo mínimo, dobla en caballería al propulsor atmosférico de igual cilindrada de los CM, a los que se asemeja en su aspecto exterior. El EF10 ya había dejado muestras de sus posibilidades en Ubrique, hasta que una inoportuna avería dejó sin opciones a la piloto guipuzcoana y en el aire la duda de si habría podido rebajar el tiempo del asturiano en la manga final. Una duda que no existió en la rapidísima rampa de Falperra, donde Ángela sumó la primera victoria del nuevo coche ideado por Juan Carlos Silvestre mientras Javi tampoco podía con los CM+ de motor de 1340cc que compiten este año en la categoría 1 del nacional.

Por todo ello, la del Fito podía ser, tal vez, la última ocasión en la que Villa tendría posibilidades de ganar al scratch, habida cuenta de las características de las siguientes citas del certamen, con trazados más anchos y rápidos en los que la ley de la potencia siempre resulta mucho más difícil de subvertir. Así que la motivación para el asturiano era máxima, y bastaba verle pasar en las dos mangas de entrenos del sábado para comprobar sus ganas. En la primera, con piso más que delicado cuando subían los CM, distanciaba en más de cinco segundos a los dos más rápidos en la categoría 1, Ángela Vilariño con el Silver y César Rodríguez con el BRC CM+. En la segunda, ya sin lluvia y con el asfalto secándose con rapidez, bastaba ver hasta donde apuraba en la rápida izquierda tras el ‘bote’, no dejando ni un centímetro hasta la hierba y apurando al máximo por el exterior hasta casi rozar el guardarail a la salida del viraje, para entender porque volvía a ser el más rápido. Pero esta vez, sin la ayuda del piso deslizante, la diferencia respecto al Silver era mucho menor, apenas segundo y medio. Y viendo el amplio margen de seguridad con el que Ángela había trazado la curva en la que nos encontrábamos, las dudas sobre el resultado final aumentaban. Porque, sobre piso seco en la oficial, seguro que la piloto del EF10 iba a apurar bastante más y estaba por ver si el arrojo del piloto de casa iba a ser suficiente para mantenerle en cabeza.

Y, al igual que ocurriese en Ubrique, la duda quedaba en el aire. Javi completaba otra de esas ascensiones al límite que sólo el y Faggioli parecen ser capaces de llevar a cabo, haciendo danzar el BRC de lado a lado del asfalto, trazando con tiralíneas y aprovechando cada milímetro de carretera para cruzar la meta con un 2:43.358 que ponía el listón muy alto. Un listón que Ángela no tenía ocasión ni de intentar superar, porque un problema con el regulador eléctrico del Silver hacía enmudecer la mecánica del nuevo EF10 y le obligaba a detenerse antes de llegar a la meta.

De todas formas, se trataba sólo del primer asalto. El domingo quedaban dos mangas más en las que, si se cumplían los pronósticos meteorológicos, no iba a llover, por lo que aun estaba todo por decidir. Pero los ‘hombres del tiempo’ se equivocaban, como ya quedó comentado algo más arriba. El día siguiente amanecía lluvioso y la segunda oficial resultaba inútil a efectos del resultado final. Toda una broma pesada para los que, cómo Ángela Vilariño o ‘Lolo’ Avilés, no habían podido completar la manga de carrera del sábado. Ello les obligaba a sumar el crono de las dos del domingo y, obviamente, el de la primera de ellas no iba a ser bueno debido a la humedad que aun había sobre el asfalto.

Aun así, ambos ‘damnificados’ por las condiciones meteorológicas tenían al menos la satisfacción moral de liderar las dos subidas de la última jornada. En el caso de Ángela, aunque ya sin opción alguna en la scratch, su mejor crono absoluto del nacional en la de piso más mojado todavía le daba alguna posibilidad de pelear, al menos, por la victoria en la categoría 1… pero los ‘gremlins’ se empeñaban en hacer de las suyas con el Silver, y la electrónica decidía ponerse en modo ‘seguro’, no dejando al propulsor desarrollar toda su potencia en la manga final, la de piso más seco. El resultado era un 2:51 que se quedaba lejos incluso del 47 logrado por la menor de la saga Vilariño en los entrenos del día anterior, cuando seguro que aun no se había ‘tirado’ a fondo.

Algo mejor le iba a ‘Lolo’, superado el mal trago que siempre supone para un piloto tener que salir a pista como le habíamos visto salir por la mañana, con la máxima tensión de tener que esperar hasta el último momento a que sus mecánicos logren reparar el problema y la duda de si este habrá quedado definitivamente resuelto. El andaluz marcaba su mejor tiempo del fin de semana en la última subida, en la que era el más rápido de la categoría 1… y el único de la misma que bajaba del 2:50, barrera que, junto a la del 2:45, también demolía una vez más Javi Villa. El asturiano se quedaba a unas décimas de su tiempazo de la víspera, pero ello era más que suficiente para asegurarle la primera plaza, tanto en la general scratch del nacional como en la clasificación de la categoría 2.

En el primer caso era, además, el tercer triunfo absoluto de Javi en las cuatro carreras que llevamos este año. Y en el segundo le servía para completar un ‘poker’ de victorias, de nuevo por delante de sus ya más que habituales acompañantes en el podio esta temporada, Jonathan Álvarez y Juan Antonio Castillo. Para Jonathan, de nuevo todo pundonor, entrega y entusiasmo al volante de su inmaculado BRC CM05EVO, era también el puesto en el segundo peldaño del podio absoluto del campeonato de España. Un ‘cajón’ que completaba el vasco Joseba Iraola, ganador finalmente en el cómputo total de una categoría 1 en la que sus principales protagonistas tenían un fin de semana complicado. A los ya comentados problemas de Ángela y Avilés, se unían los del piloto de Demon con el embrague y los de César Rodríguez, que no acertaba con los reglajes para la manga final y perdía una magnífica ocasión de repetir su triunfo de Ubrique, teniendo que conformarse con una segunda plaza que, en todo caso, le permite seguir al frente de la general del certamen en el que los CM+ van camino de imponerse a final de año ante la ausencia de barquetas con pilotos que les puedan sacar rendimiento y los problemas de juventud sufridos por el Silver EF10, sin duda el nuevo ‘coco’ de la categoría y máximo favorito al triunfo en las pruebas de la segunda mitad de temporada… a poco que la mecánica le respete.

PARA LLEGAR PRIMERO… PRIMERO HAY QUE LLEGAR En el Campeonato de Europa podíamos tener la duda de si Merli sería capaz de batir a Faggioli, en la scratch del de España no estaba del todo claro que Villa se fuese a imponer si el piso estaba seco durante todo el fin de semana… pero en la categoría de carrozados, tanto del europeo como del nacional, mentiría si os digo que me esperaba otro ganador que no fuese Fombona. El gijonés ya se había impuesto al volante del Audi GT3 en Falperra, después de ‘avisar’ sobre sus posibilidades en la última de entrenos de Estepona y la manga final de Ubrique. Si a ello unimos, al igual que en el caso anteriormente comentado de Javi, el conocimiento de la subida del Fito y las ganas con las que el veterano hexacampeón nacional afrontaba la prueba, el pronóstico parecía fácil por mucho que los rivales fuesen de altura, al añadirse a los ya habituales del nacional de este año la presencia del joven Iván Ares, tal vez (¡o sin tal vez!) el piloto más rápido de nuestro nacional de rallyes en este momento. Así que cuando el sábado veía al Audi afrontar con decisión el ‘bote’ de la parte final de la subida, que va seguido de una curva con nombres pintados en el asfalto, dándole a toda la zona la apariencia de uno de los muchos y vertiginosos virajes del viejo Nurburgring, mi seguridad en quien iba a ganar aumentaba. El R8 LMS Ultra saltaba y aterrizaba en el sitio justo mientras su piloto aceleraba camino de la cima. Eran sólo los últimos entrenos pero Fombona paraba el crono en 2:57.789, un registro que ya estaba por debajo del record de los GT, establecido por Borreguero con el Mosler hace un par de temporadas y, además, era el único en rodar por debajo de los tres minutos. La oficial que cerraba la jornada del sábado confirmaba plenamente esas sensaciones. Fombona limaba otro segundo a su tiempo anterior, lo que hacía inútiles los esfuerzos de Janssens, que bajaba hasta el 2:58 mientras se peleaba con una molesta gripe y un no menos ‘incordiante’ cambio secuencial de su Porsche, que de vez en cuando se empeñaba en no hacerle caso cuando le pedía una más. Nadie más bajaba de los tres minutos, barrera a la que se acercaban Aznar y Ares, en un cerrado duelo que se decantaba, provisionalmente, del lado del veterano montañero, que superaba por apenas un par de décimas al joven rallyeman… ¡para que luego haya quien diga que estos ‘señores’ de la montaña no corren!

El domingo, sobre piso más ‘rallystico’ por lo deslizante, Ares se daba el gustazo de ser el más rápido en la segunda oficial pero, como ya ha quedado explicado más arriba, al igual que en las otras categorías el desenlace de la correspondiente a los carrozados se iba a decidir por la suma de la última de cada jornada, ambas disputadas sobre seco. El hecho de que su coche sea un GT3 FIA encuadraba a Fombona en el grupo del europeo, por lo que cuando le llegaba el turno de partir al gijonés ya hacía rato que sus rivales habían llegado a meta. Entre ellos, sobre un asfalto algo más sucio y con más temperatura que el día anterior, todos habían empeorado algo sus tiempos de la víspera, con Janssens de nuevo bajando de los tres minutos, aunque fuese por apenas medio segundo, y Ares situándose a continuación, ya en el 3:03. Un crono que, de todas formas, le bastaba para rebasar a Aznar, que se descolgaba debido a llevar todo el día con problemas de embrague. Además, el almeriense acabar errando con la monta de gomas en la manga final, que afrontaba con las mixtas, y bastante hacía con no perder más posiciones, a lo que le ayudaba la avería sufrida en la salida de la última manga por el Nissan de Cabo, que se paraba nada más cruzar la célula y dejaba a su piloto sin opción a mantener la quinta plaza que había conseguido el día anterior. Todo parecía ya un mero trámite para Fombona, a quien veíamos arrancar con decisión camino de la que parecía iba a ser una rotunda victoria. Sin embargo, una vez más se hacía realidad ese tópico de que las carreras no se acaban hasta que no se cruza la línea de llegada. Como suelen decir los británicos, ‘para llegar primero… primero hay que llegar’… y el Audi de Fombona no llegaba por mucho que le diésemos a la opción de ‘actualizar’ en la página de tiempos online que consultábamos a través del teléfono. En el mismo bote donde el día anterior le habíamos visto pasar con decisión y solvencia, se truncaba en esta ocasión la que parecía cabalgada triunfal del asturiano. Los tornillos de la suspensión cedían en el bache y el ‘aterrizaje’, que en las anteriores mangas no había causado problemas, se convertía en el fin de las opciones de victoria del piloto más vitoreado siempre por la afición del Fito. El Audi se descolocaba por completo, salía de lado contra las protecciones y quedaba parado en medio de la carretera, mirando en dirección contraria al sentido de la marcha y sin opción alguna de continuar.

Un golpe de efecto (¡nunca mejor dicho lo de golpe!) que variaba por completo la clasificación final en las categorías de carrozados del europeo y del nacional. En la del certamen continental, que Fombona había ‘sobrevolado’ con tanta o más superioridad que en Falperra, la victoria quedaba en manos del austriaco Schweiger y su EVO VIII de grupo A. En la del campeonato de España, Janssens sumaba su tercer triunfo del año, Ares se estrenaba en la montaña (más allá de un par de subidas en Galicia) con una segunda plaza y Aznar, después de todo, conseguía mantenerse en el podio por cuarta carrera consecutiva, terminando en el cómputo total por delante de Fombona, que se veía obligado a sumar el crono de la manga sobre piso más húmedo y caía a la cuarta posición. Un desenlace inesperado que demostraba una vez más ese dicho de los ingleses con el que titulamos este apartado que, aunque fuese por apenas un par de curvas, las que le faltaban al Audi para llegar primero, volvía a hacerse realidad cuando menos se esperaba. Y es que, si hablamos de dichos y de tópicos, pues ya se sabe… ¡así son las carreras!

SEGUNDO ASALTO DEL REGIONAL ASTURIANO

Después de la anulación de la que debía haber sido su primera prueba, y tras solventarse ‘in extremis’ alguna que otra polémica con los precios de las inscripciones antes de la que finalmente abrió el calendario, en la Cobertoria, el Campeonato de Asturias de Montaña tenía en el Fito su segunda cita del año.

Una cita clásica, aunque para los del regional siempre tenga el sabor agridulce de quedar muy relegados en cuanto a atención mediática, además de tener que enfrentarse a los ‘de casa’ que habitualmente siguen el nacional pero no el certamen asturiano, y que en el Fito suelen copar sus clasificaciones. La edición de este año no era excepción en ese sentido, con victoria en las dos categorías del Campeonato de Asturias para dos pilotos del nacional, Javi Villa, que se llevó la scratch y la 1, y Fombona, que se impuso en la 2.

A efectos del regional, por tanto, la segunda plaza de Rafa Guardiola tuvo sabor de victoria aunque le otorgue menos puntos que su triunfo en la Cobertoria. El piloto del Reynard volvió a imponerse por poco, menos de ocho décimas esta vez, al que fue máximo rival en la primera cita del año, Jonathan Álvarez, que completó el podio de la general y de la categoría 1 con su BRC.

En la categoría de carrozados, la segunda plaza, por detrás de Fombona, fue para Aldo de Alberto, que tampoco tiene previsto competir el las demás citas del certamen, por lo que la mejor operación a efectos del regional la hizo ‘Chemari’ Castro, tercero en el Fito. Un resultado que, unido al segundo puesto conseguido en la Cobertoria, le sitúa al frente de la tabla por delante de Primitivo Ambrés, que volvió a clasificarse, con su SEAT León, justo a continuación del 106 kitcar verde fosforito del mierense.

Dentro de quince días, en Muncó, tendrá lugar la tercera prueba del Campeonato de Asturias, y como este año, después de ni recuerdo cuantos, no nos toca viaje al Rías Baixas la misma fecha de la prueba del CAS, allí esperamos estar para contaros de cerca una prueba en la que serán los pilotos del regional los que tengan todo su merecido protagonismo que, en el Fito, inevitablemente, se diluye un tanto.

MOMENTOS QUE SON LA ESENCIA DE LA MONTAÑA

Hasta ahora esta crónica ha ido, sobre todo, de resultados, de cómo y por qué ganó este o perdió aquel… pero el fin de semana del Fito me suele dejar como recuerdos más perecederos no los de los fríos números, sino una serie de momentos que, en muchas ocasiones, están entre los mejores de cada año de carreras.

Momentos que a veces son sólo sensaciones olfativas o acústicas, como el aroma a gasolina ‘perfumada’ de los coches más potentes, el griterío del público cuando bajan los participantes y se aplaude del primero al último o el ‘crescendo’ de los motores subiendo de vueltas montaña arriba.

Otros son mucho más visuales, empezando por ese ritual de ver los coches de cerca en las verificaciones y tratar de no perder detalle de los que más te llaman la atención, sea por su potencia, su belleza o su originalidad. Y siguiendo por esa catarata de estímulos para todos los sentidos que es ver, oir, oler y vibrar (literalmente) al paso de una barqueta llevada al límite por una estrecha carretera de montaña. Un espectáculo que, ahora mismo, dudo ofrezca, con tanta intensidad y cercanía, ninguna otra especialidad del mundo del motor.

Algunos momentos son tristes, como ver la desolación de un piloto modesto después de sufrir un fuerte impacto contra las protecciones de hormigón (¡ánimo Roberto!) o el que siempre sigue a los minutos que pasan entre que te dicen que alguien ha tenido un accidente y el momento de alivio en el que te comunican que el piloto está bien (¡qué susto nos distéis, Gabino, Fombona!).

Otros momentos te hacen recuperar la fé en la gente, como el que no vivimos pero nos contó Juan Trino Galera, emocionado por la incondicional ayuda que Miguel ‘ARM’ le prestó para hacer posible lo imposible y reparar el dañado JTR S600 a tiempo de salir al Fito tan impecable como si el golpe de Falperra no hubiese existido. El pundonor del piloto-constructor andaluz también es de los que se nos quedará grabado, además de ser otra demostración más de que los pilotos están hechos de otra pasta y, si las cosas van mal dadas, no sólo no se arredran sino que redoblan sus esfuerzos para seguir adelante.

También hubo momentos que son más de índole personal, como las muchas muestras de cariño que recibimos por parte de pilotos y gente relacionada con el nacional felicitándonos por el trabajo hecho con el reportaje de Ubrique. Uno tiene su corazoncito y, obviamente, a todos nos gusta que alguna vez se reconozca lo que hacemos porque, además, ese reconocimiento es también gasolina para seguir adelante aun cuando las cuentas sean difíciles de cuadrar. Cómo lo es también la ayuda de esos amigos que nos echaron una mano, y el entusiasmo de gente como los Pesquera, unidos por su pasión por las carreras, o la alegría que supuso reencontrase con nuestro ‘cliente número 1’, Juan Carlos Fernández, el primero que confió en nosotros, allá por finales del 2001, cuando estábamos dudando sin lanzarnos a esta aventura en la que seguimos embarcados quince años después, aunque sea, a veces, contra viento y marea.

Y, ante todo, lo que el Fito nos dejó este año fueron momentos en los que la amistad está por encima de las diferencias y las rivalidades, algo en lo que la montaña también creo que supera a cualquier otra especialidad automovilística. Ver a los Faggioli, Merli, Bormolini, Macario y compañía charlar amigablemente, bromeando entre ellos y atendiendo con amabilidad a todo el mundo, justo después de haber subido como lo habían hecho por las rampas del Fito, no hacía sino confirmar lo que comprobamos en cada carrera con los pilotos del nacional como protagonistas de escenas similares. La montaña tiene todavía esa esencia de las carreras de los viejos tiempos, mezcla de riesgo y camaradería que, unida a sus peculiaridades a nivel técnico y a entornos tan maravillosos como el del Sueve, hacen que, aun cuando a veces se sufra, como hace unos días en Falperra, te baste ver y escuchar a la Norma de Faggioli tragando cinco marchas, montaña arriba, en lo que tardas en pestañear para recordarte porque las subidas te siguen gustando tanto y hasta, en ocasiones, te hacen sentirte feliz. Porque, al fin y al cabo, la felicidad como estado permanente no existe, sólo son reales los momentos felices… y de esos hubo unos cuantos en el Fito.

Texto y fotos: Daniel Cean-Bermúdez

 

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